
El proyecto de la Sede de la Sabiduría se plantea desde una dimensión más conceptual.
Aquí, la obra tiene que condensar una idea compleja en una forma clara.
La figura se construye desde la síntesis. No hay elementos narrativos excesivos. Todo apunta a una presencia que se percibe de manera directa.
El gesto, la postura, la composición… todo está orientado a generar una lectura inmediata, pero con profundidad.
«Este tipo de proyectos requieren un equilibrio delicado: ser claros sin ser simples»
El resultado es una obra que, sin necesidad de explicarse, se comprende.
