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La Virgen del Encuentro, escultura de Javier Viver

La Virgen del Encuentro

Virgen del Encuentro

Hay encuentros que cambian una vida

Esta nueva escultura de Javier Viver nació para acompañar ese momento en el que Dios sale al paso de nuestros encuentros.

María nos enseña a reconocer a Cristo y nos conduce hasta Él.

La Virgen del Encuentro viaja

Queremos que María llegue allí donde puede llevarnos hasta Él.

En Amih creemos que el arte sacro tiene una misión: hacer visible lo invisible y acercarnos, a través de la belleza, al misterio de Dios.

Por eso, cuando creamos la Virgen del Encuentro, pensamos también en algo que iba más allá de la propia escultura.

Queremos que esa Virgen pueda acompañar a las personas allí donde están buscando a Cristo.

Por eso, la Virgen del Encuentro empieza a viajar. Ponemos a disposición de comunidades y grupos una escultura de la Virgen del Encuentro de 55 cm para que pueda acompañar gratuitamente sus retiros y convivencias.

Queremos que María esté presente en esos momentos en los que tantas personas abren el corazón, buscan respuestas, vuelven a la fe o descubren de nuevo la presencia de Cristo.

Y también hay algo cumpliendo esa misión: acompañarnos en el camino hasta su Hijo.

Una Virgen que va de comunidad en comunidad

Esta iniciativa nace con un propósito muy concreto: hacer crecer la devoción a María.

Queremos que la Virgen del Encuentro no se quede en nuestro estudio ni en las casas de quienes la adquieren.

Queremos que se mueva.

Que llegue a más grupos.A más retiros.A más comunidades.A más diócesis.A más personas.

Que cada comunidad que la reciba pueda convertirse también en parte de esta historia.

Porque quizá alguien llegue a un retiro sin conocer todavía a María.

Y al verla allí, acompañando ese momento, pueda comenzar a descubrirla.

Y quizá, a través de María, pueda descubrir también a Cristo.

¿Quieres llevar la Virgen del Encuentro a vuestro próximo retiro?

  1. Elige la fecha disponible en el calendario.

    Reserva el periodo en el que queréis que la Virgen os acompañe.

  2. Ven a recogerla.

    La escultura estará preparada para vosotros en el estudio: C/ Cardenal Mendoza 10, local. 28011 Madrid. Horario: lunes a viernes de 9 a 17 h.

  3. Acompaña vuestro retiro con María.

    Llevadla al lugar del encuentro y haced que forme parte de esos momentos de oración, silencio y encuentro con Cristo.

  4. Devolvedla al finalizar.

    Confiamos en que la recojáis con el mismo cuidado y devuelta en las mismas condiciones. En caso de rotura o pérdida deberá asumirse el coste de reparación para que la Virgen continúe su camino hacia la siguiente comunidad.

Ese es el camino que queremos recorrer.

La Virgen del Encuentro no quiere quedarse en un lugar. Queremos que llegue allí donde algunos están a punto de encontrarse con Cristo.

¿Quieres que la Virgen del Encuentro acompañe vuestro próximo retiro?

Reservar fecha

La Virgen viaja de comunidad en comunidad.

Consulta las fechas disponibles y reserva la que mejor se adapte a vuestro retiro.

55 cm · Cesión gratuita · Recogida en Amih · Fianza reembolsable

Hay encuentros que recordamos para siempre

El día en que conocimos a alguien que cambió nuestra vida.Una conversación que llegó en el momento preciso.Una Eucaristía.Un retiro.Una noche de oración.Un instante de silencio en el que algo dentro de nosotros cambió.

Porque encontrarse con Cristo no es solamente conocer algo sobre Él

Es reconocer una presencia.Es descubrir que Aquel a quien buscábamos ya estaba caminando a nuestro lado.Como los discípulos de Emaús.Ellos caminaban junto a Jesús, escuchaban sus palabras y hablaban con Él, pero todavía no eran capaces de reconocerle.Hasta que llegó el momento en que sus ojos se abrieron.Y comprendieron que Él había estado allí todo el tiempo.

La Virgen del Encuentro nace de este misterio.

Del deseo de hacer visible, a través de la escultura, esa realidad invisible: el encuentro entre Dios y cada uno de nosotros.

Por qué Virgen del Encuentro

María es la mujer del encuentro

María vivió el encuentro con Dios de una manera única.

Cuando pronunció su «sí» en la Anunciación, el Verbo se hizo carne.

Dios quiso hacerse hombre y entrar en nuestra historia a través de una mujer.

María recibió a Cristo en su corazón y en su cuerpo. Por eso Javier Viver habla de ella como el primer sagrario.

Ella vivió de una manera única lo que después experimentaríamos todos: que Dios viene a nuestro encuentro.

Ella fue la primera en acoger a Cristo.La primera en llevarlo dentro de sí.La primera en entregarlo al mundo.Y su misión no llega al final.

Porque María nunca nos invita a quedarnos solamente en ella.

María siempre nos lleva a Jesús.

Como en Caná, cuando señala a su Hijo y dice: «Haced lo que Él os diga».

Por eso Javier Viver ha llamado a esta obra Virgen del Encuentro. Porque María acompaña nuestro camino hasta ese momento en el que también nosotros podemos reconocer a Cristo.

María, el primer sagrario

María fue el primer sagrario

Antes de que Cristo se quedara con nosotros en la Eucaristía, María lo acogió en su propio cuerpo.

Dios quiso hacerse hombre y entrar en nuestra historia a través de una mujer.

María recibió a Cristo en su corazón y en su cuerpo. Por eso Javier Viver habla de ella como el primer sagrario.

Ella vivió de una manera única lo que después recibimos nosotros: llevamos a Cristo y convertirnos, durante ese encuentro, en un lugar de su presencia.

La Virgen del Encuentro recoge precisamente este misterio.

María aparece como aquella que acoge a Dios y, al mismo tiempo, nos enseña a acogerlo.

Porque el encuentro con Cristo no es algo que simplemente contemplamos desde fuera.

Es una presencia que puede transformar nuestra vida.

María fue el primer sagrario.Y sigue enseñándonos a convertir nuestra vida en un lugar para Dios.

Caná

María siempre nos lleva a Él

Hay una frase de María que resume de una manera extraordinaria su misión: «Haced lo que Él os diga».

En Caná, María no se gira el lugar de Jesús. Señala hacia Él.

Ella ve la necesidad, intercede y después desaparece para dejar que sea su Hijo quien actúe.

Esta es también la misión evangelizadora de María en nuestra vida.

Acompañarnos.Interceder.Enseñarnos a escuchar.Y llevarnos hasta Cristo.

El Concilio Vaticano II expresa esta relación con claridad: la misión maternal de María no disminuye ni mediación única de Cristo, sino que favorece la unión de los creyentes con Cristo.

María no es el destino del caminoEs quien nos conduce hasta Él